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Cómo modular tu voz para una comunicación eficiente.

El entrenamiento para modular el habla implica mejorar el tono, la resonancia, la expresividad, el volumen, ritmo, pausas, cadencia, y la claridad de la propia voz. La modulación de voz es una de las armas que debes conocer y manejar muy bien cuando estés pronunciando un discurso, ya que es la herramienta diferenciadora con respecto a los demás ponentes. Una buena modulación refleja confianza, y ayuda a convencer a la audiencia y gracias a ella conseguimos que  nos escuchen y mantengan la atención. Está demostrado que usar una efectiva modulación de voz es la gran diferencia entre un discurso agradable o uno aburrido. Al dominar la modulación de voz, conseguimos que el discurso sea más interesante, comprensible y memorable para la audiencia. La modulación no es fácil, pero ejercitando los músculos encargados de la producción de la voz y aplicando diferentes técnicas, según el estilo del comunicador, haremos que nuestra comunicación sea coherente y eficiente. Para ello necesitas practicar, practicar y practicar, como cuando vas a entrenar otros músculos del cuerpo. Esa es la clave para que puedas dominar de manera natural la modulación de voz. [...]

Trastornos del ritmo al hablar en público

Este tipo de trastornos, en lugar de afectar a la pronunciación de los fonemas, produce modificaciones en el ritmo de la emisión de las palabras, y altera la fluidez de la comunicación. Las personas aprenden, escuchan y procesan a diferentes velocidades, por lo que, si hablas muy rápido o demasiado lento, tu audiencia  desconecta porque no acaba de entender lo que quieres transmitir. Cuando pensamos en una correcta comunicación, tenemos en cuenta que ésta sea fluida, comprensible, suave, que lleve un flujo continuo sin excesivas pausas ni repeticiones donde el lenguaje oral camine a un ritmo adecuado para una fácil asimilación. El ser humano, desde su más tierna infancia, aprende y automatiza el uso del lenguaje. En ocasiones, este proceso de aprendizaje se ve alterado generando diversas disrupciones: titubeos, tartamudeos, prolongaciones, inestabilidad y atoro, repeticiones de fonemas o sílabas, pausas, cambios de ritmo. Todo esto genera dificultades tanto para el receptor como para el emisor y, como en trastornos anteriores, una correcta evaluación y tratamiento del problema, ayudará a dominar las técnicas necesarias para estabilizar la afección y minimizar su repercusión. Entre los trastornos más conocidos: [...]