Oratoria desde la infancia

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Oratoria desde la infancia

Se dice que la oratoria es el arte de saber hablar con elocuencia, que incluye el discurso, la disertación y las inflexiones de la voz. La oratoria está plagada de técnicas y recursos que fortalecen una comunicación limpia, clara y ordenada. La conversación y la explicación oral son un pilar fundamental en la comunicación humana. Siendo así, ¿Cómo es posible que se le preste tan poca atención en las escuelas?

El sistema educativo español, al contrario del anglosajón, apenas se detiene en esta disciplina tan fundamental que nos permite hablar en público, expresar ideas, defenderlas, diseñar argumentos… En toda carrera profesional es esencial no solo los contenidos teóricos y prácticos que asimilemos o de los que presumamos, sino que será la capacidad de darles forma a través de la comunicación lo que les dará una nueva utilidad.

Saber transmitir, saber hablar, ayuda a abrir puertas. En un siglo de constantes cambios donde la tecnología nos inunda y el talento se transforma, ya no vale solo con el conocimiento, hay que aportar algo más. Es ahí, donde nuestro país muestra un déficit formativo.

Es evidente que a dominar la oratoria se puede aprender a cualquier edad, pero como todo, cuanto antes mejor. No solo se trata de inculcar a los más pequeños el arte de dominar la palabra, sino a beneficiarse de ella. Aprender oratoria repercutirá positivamente en su comprensión y rendimiento escolar, favoreciendo el desarrollo de capacidades profesionales como el liderazgo, la empatía o la asertividad.

Con el paso de los años se ha ido dejando de lado en las aulas el valor de la capacidad de desarrollar ideas propias, fomentar el pensamiento en lugar de introducir información a presión. La idea es que el niño consiga tener un pensamiento personal bien estructurado, cosa que solo se consigue a través de la lectura, la observación, la escucha activa y la participación. Así pues, leer, escribir y escuchar son tres elementos básicos para preparar al aprendiz.

La palabra es poder, no podemos ignorar la fuerza del mensaje que llega a las masas, el que tiene efectos persuasivos y se guarda en la memoria, el que se entiende fácilmente e incentiva a compartirlo a pesar del tiempo. Que una idea trasladada a través de la herramienta de la voz consiga tales cometidos debería ser tenido en cuenta en el sistema educativo.

El primer paso se da en casa, incentivando a los niños a la lectura, al habla activa, la escucha y la capacidad de crítica que fomente el desarrollo de su seguridad y convicciones.

En la actualidad las redes sociales mueven las conciencias de millones de usuarios. Lo que se diga a través de ellas deja una huella imborrable. Saber qué decir y cómo hacerlo, dará valor real a nuestro mensaje. Es en esa tendencia en la que deben formarse las nuevas generaciones. Por fortuna, ya existen numerosos centros, escuelas y campamentos que han apostado por el poder de la oratoria como actividad extracurricular que busca una mejora de las aptitudes profesionales, la inteligencia emocional, la autoestima y la lingüística.

La oratoria no tiene límite de edad, pero cuanto antes se ponga en práctica, antes se mejorará la técnica.

En un mundo moderno en el que vivimos tan expuestos, en el que un tuit da la vuelta al globo en escasos segundos y se ha ido perdiendo el contacto humano y el valor de la tradición, la palabra y su forma de usarla se ha convertido en la mejor herramienta de defensa y presentación. ¿No deberíamos cuidarla?

2018-06-08T13:55:31+00:00 8 junio, 2018|

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