¿Cómo influyen las emociones en la voz y por qué?

¿Cómo influyen las emociones en la voz y por qué?

Las emociones y la voz están estrechamente ligadas. Es que nuestras emociones influyen mucho en tono de voz y, en cada palabra que decimos las emociones afloran.

Lo cierto es que nuestra voz juega un papel protagónico en nuestra forma de comunicarnos, y es responsable de la impresión que dejamos en los interlocutores que nos escuchan en discursos, presentaciones o comentarios. Por todo esto, constituye una gran ventaja aprender a manejar las emociones en la voz. Gracias a la capacidad que tenemos para adaptarnos, podemos llevar a nuestro cuerpo y nuestro tono de voz a ajustarse a lo que necesitamos en determinado momento.

Al hablar, no utilizamos solo una parte de nuestro cuerpo, sino todo él. En nuestra voz intervienen las emociones, la forma de hablar y tu lenguaje corporal.

Por esto, las emociones tienen diversas consecuencias palpables. Si estamos alegres, el tono de voz lo refleja. Lo mismo ocurre como sus variaciones y su nivel de intensidad. Al contrario, cuando estamos tristes, nuestras emociones generan un tono de voz monocorde, más grave y pausado.

Así, las emociones y la voz se relacionan directamente. Para producir la voz, usamos nuestro plano físico, que se relaciona con el funcionamiento neuromuscular de la voz y los gestos; un plano emocional que se relaciona con la propia personalidad, en el que influyen las emociones que están ligadas a nuestro mensaje, y un plano mental, que se vincula con lo que comprendemos y el lenguaje que utilizamos para hablar.

La relación entre emociones y voz

La pregunta es ¿por qué nuestras emociones cambian nuestra voz? Lo que sucede es que, justamente, las emociones tienen su manifestación en la voz. Alteran varios de sus aspectos como la intensidad, el timbre, la duración de las frases y el tono de voz.

La mejor forma de regular esto es tener un control motor sobre nuestra voz. Si aprendes a controlar las emociones negativas y quitar tensiones innecesarias, mejorarás tu comunicación, sin importar el objetivo que esta tenga.

Para aprender a controlar las emociones en la voz, primero debemos aprender a conocerlas. De esta forma puedes regular la relación entre emociones y voz.

Sabiendo reconocer esto, podrás actuar manejando mejor tu discurso y tu tono de voz. Cuando la influencia de las emociones es positiva para tu voz, y vives una experiencia en la que te sientes cómodo y seguro, querrás repetir ese vínculo.

En esos casos, muchas personas en tu situación deciden buscar apoyo en una entrenadora de voz, para aprender a direccionar la influencia de las emociones en el tono de voz y otras cosas, como aprender a persuadir con la voz.

 Las emociones y la voz se acompañan

Las emociones y la voz van juntas. Esto hace que, como dijimos, lo que sentimos y cómo lo sentimos influya en nuestro tono de voz, en nuestro lenguaje corporal, en toda nuestra comunicación con otras personas.

La voz siempre es un espejo de nuestras emociones, y esto hace que las personas capaces de registrar y expresar cosas del plano emocional puedan transmitir todo eso con su voz, que es un elemento de influencia clave de la comunicación.

Esa relación maravillosa entre las emociones y la voz es la que permite que puedas cambiar algunos parámetros que te ayudarán a mejorar.

Es interesante destacar esto, pues significa que las emociones influyen en la voz y viceversa. No se trata de una relación unilateral. Justamente, como esta relación es de ida y vuelta, aprender a controlar tu voz será un paso definitivo hacia el bienestar y hacia una relación saludable con tus propias emociones.

Con una entrenadora de voz, puedes controlar esos impulsos que se cuelan en la voz en los días malos, y al cambiar el modo de hablar cambiarás también tu estado de ánimo.

Las voces son tan únicas como las personas, pero pueden cambiar

La voz es única, como lo son las personas. Es un reflejo de nuestro estado emocional y es un elemento reconocible que nos distingue del resto de las personas, como si se tratara de una huella sonora que nos pertenece.

Hay razones físicas para esto. El proceso para sacar la voz hacia afuera depende de varios órganos del cuerpo que son diferentes para cada persona. Pero no son las únicas razones. Algunas de ellas, incluso se nos escapan.

Tu voz puede cambiar. No solo porque envejecemos o cambiamos de hábitos, pues puede ocurrir que cambie de un momento a otro. Ponte de ejemplo: ¿tienes la misma voz ni bien te levantas y después de comer?

Una vez más, volvemos a la importancia de las formas. Lo que decimos importa, pero sobre todo importa cómo lo hacemos. A veces, intentamos reprimir el enojo y decimos cosas que no giran en torno a él, pero nuestro interlocutor nota que estamos enojados. Esto es porque las emociones interfieren directamente en nuestro tono de voz, y si no tenemos elementos para aprender a controlar la influencia de las emociones, probablemente no podamos evitar que esto suceda.

Mi nombre es Marta Pinillos, y llevo toda la vida estudiando las voces a lo largo de todo el mundo, en una búsqueda por mejorar las trayectorias profesionales de las personas que se acercan a mí, con todo tipo de expectativas diferentes.

Considero que la voz es fundamental para la vida profesional, y así me formé como mentora en comunicación no verbal. Gracias a eso, muchas de las personas que se me acercaron han alcanzado sus metas, pues la voz puede abrir puertas incluso al empleo de tus sueños.

Si esta información te interesa, te invito a seguir leyendo los artículos de mi blog, en los que abordo la importancia de la voz en diferentes ámbitos de la vida.