El miedo a hablar en público o miedo escénico es un ‘trastorno’ frecuente que ha sido corroborado por la ciencia. Tal y como indica en su investigación Arturo Bados, doctor en psicología y profesor titular de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Barcelona, hasta un 30% de estudiantes universitarios informa sufrir un gran miedo a hablar en público.
Este campo, además, no es algo nuevo. La fobia que produce la sensación de exponerse ante grandes audiencias lleva años estudiándose. Otra investigación realizada en Estados Unidos -que llegó a examinar la prevalencia y el impacto de los miedos a hablar en público y su relación con la fobia social- informó que un tercio de los encuestados tenían ansiedad excesiva cuando hablaban ante un gran número de personas.
Esta misma investigación revela que las cogniciones ansiosas acerca de hablar en público incluyeron los siguientes miedos: hacer o decir algo vergonzoso (64%), decir tonterías o cosas que no tengan sentido (59%) y temblar, agitarse o mostrar otros signos de ansiedad (80%). Una de las conclusiones a las que se llegó es que «la ansiedad a hablar en público puede tener un impacto perjudicial en la vida de muchas personas».
A decir verdad, superar el miedo a hablar en público no es una tarea sencilla. Requiere de tiempo, esfuerzo, dedicación, valorar aspectos psicológicos y, además, aspectos que tienen que ver directamente con la voz: dicción, modulación y un largo etcétera. Dicho esto, para empezar a tratarlo, es recomendable tener en cuenta ciertos trucos para controlar el miedo escénico que siempre trato de enseñar a mis alumnos y que desarrollo mucho más en mis cursos.
Veamos, así, algunos trucos que pueden ayudar a controlar el miedo escénico.
Pensamientos negativos
Hay que enfocarse en esos pensamientos negativos que, en muchas ocasiones, nos pueden venir a la cabeza: que si nos vamos a quedar en blanco, que si voy a hacer el ridículo, etc. La clave pasa por identificarlos, porque son el primer impulso que hacemos, cuando estamos nerviosos, para que nuestro cuerpo genere adrenalina y cortisol que nos va a generar malestar.
Si los identificamos, podremos ser capaces de -una vez que llegue el momento en que nuestra mente los procesa y empieza a generar cortisol- respirar, frenarlos y devolver a nuestro cuerpo la calma.
Respiración diafragmática
Este es otro de los puntos más importantes cuando hablamos de miedo escénico. Mi consejo es tratar de encontrar 10-15 minutos diarios para practicar esa respiración diafragmática: coge aire, aguántalo e intenta soltarlo poco a poco.
Ejercicio ‘4-7-8’
Este ejercicio es buenísimo para cuando estamos en un momento justo de tensión y notamos que estamos excesivamente tensos y nerviosos, el truco es el siguiente: coger aire con tranquilidad en cuatro partes, retenerlo en siete y soltarlo en ocho.
Con hacerlo uno o dos veces, te garantizo que el cortisol baja y seremos capaces de dominar mucho más la situación.
Visualización positiva
En vez de pensar que nos vamos a quedar blanco, lo esencial es darle una vuelta a esos pensamientos negativos de los que hablábamos anteriormente.
Pensemos, entonces, que es nuestro momento, que podremos lucirnos en la entrevista, que es un tema que controlamos y que hemos preparado a conciencia, etc.
Fíjate en otras personas
Miremos a otras personas y veamos cómo han superado el miedo escénico. Pensemos, además, que no somos los únicos que sufrimos este trastorno. Cuando investigues y veas que muchísima gente -actores, cantantes…- se ponen nerviosa al exponerse, veremos que es algo normal. Así, estaremos normalizando nuestra fobia y evitaremos sentimientos de culpa.
Preparación
Por último, la clave es preparación. No solo dominar el tema, sino también tratemos de buscar preguntar complicadas que nos pueden hacer, situaciones difíciles a las que nos podemos enfrentar… y así podremos entrenarlas.




