por qué debes evitar hablar rapido

Hablar ante un auditorio, no importa si este es grande o pequeño, puede tener sus inconvenientes. Las personas que tienen que hacerlo suelen ponerse nerviosas y la velocidad de habla se altera. Comienzan a hablar rápido y se producen algunos problemas de recepción en el mensaje.

Como te imaginarás, las posibilidades de lograr una comunicación exitosa se limitan ¡Cuidado! Si hablas muy lento también tendrás una mala recepción por parte de quienes te escuchan. Nadie quiere que nuestro auditorio se aburra y se duerma. Manejar el ritmo del discurso es importante para una comunicación efectiva. Aprender a dominar la velocidad de habla es fundamental a la hora de desarrollar una buena oratoria.

¿Por qué es importante controlar la velocidad de habla?

La voz es la herramienta de comunicación más efectiva y, hasta ahora, nadie ha podido refutar esa afirmación. Nos agrada que nos hablen. Por eso, aún en internet, los vídeos y los podcasts son las estrellas. Esto, porque interviene la voz.

Ahora bien, para lograr una comunicación importante no solo es clave lo que tenemos para decir, sino cómo lo decimos. Por eso, hablaremos de la velocidad de habla y la importancia de un buen ritmo del discurso.

¿Recuerdas a Don Draper, el personaje de ‘Mad Men’? Una de sus grandes habilidades como publicista de la Avenida Madison era su excelente manejo del ritmo del discurso. Cuando debía presentar una campaña antes sus clientes o los socios de la agencia, seducía con su voz y, por supuesto, lograba una comunicación exitosa.

No son pocas las personas que a la hora de comunicar tienen dificultades en el manejo del ritmo del discurso. Y uno de los problemas más comunes es hablar rápido. Sobre todo, si nos han impuesto un tiempo límite para nuestra exposición. Cuando la velocidad de habla está alterada nuestros receptores tienen dificultades para entender nuestro mensaje. Las palabras les llegan cortadas e inentendibles ¿No te ha pasado cuando escuchas a alguien que habla rápido?

Nuestro cerebro tiene una capacidad determinada para procesar las palabras que escucha. Por eso existe una velocidad de habla óptima. En español, esa velocidad oscila entre 130 y las 170 palabras por minuto. Con esta velocidad de habla lograrás mantener la atención de tu auditorio. Ten en cuenta que este no es el único elemento, también importa el tono de tu voz, las pausas, etc.

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Si tu velocidad de habla está por debajo de ese estándar óptimo, es posible que el cerebro se aburra, comience a prestarle atención a otras cosas y la comunicación efectiva ya no sucederá.

La importancia de manejar el ritmo del discurso

Cuando tenemos la responsabilidad de transmitir una idea, hablar ante un auditorio o convencer en una entrevista laboral, el ritmo del discurso se volverá una herramienta poderosa.

¿Quieres que te escuchen, te entiendan y, finalmente, se sientan convencidos? Debes aprender a controlar la velocidad de habla. Una gran parte del éxito de las ideas recae en la forma en que la comunicas.

Imagínate que, como a Don Draper, te encomiendan la presentación de un nuevo producto ante los gerentes de tu empresa. Has trabajado meses en el proyecto y lo conoces en la intimidad. Pero, llegó la hora de presentarlo. Los hombres y mujeres más influyentes de la empresa estarán mirándote.

¿Por dónde comienzas? Lo primero que harás será escribir lo que tienes que decir. En este paso no nos preocuparemos por la velocidad de habla. Ya llegará el momento de buscar el ritmo del discurso más adecuado.

Luego, puedes leerlo a buen ritmo – entre 130 y 170 palabras por minuto -, mientras lo grabas. Observa el tiempo que te ha demandado ¿Cuál es el promedio de palabras por minuto que utilizaste? Ahora es tiempo de que corrijas y ensayes, una y otra vez. Recuerda manejar también el tono de tu voz. Un discurso monocorde puede conspirar contra una comunicación exitosa. Pero, de eso hablaremos en un próximo artículo.

No olvides darle siempre un tono ameno. Las exposiciones demasiado técnicas, salvo que hables ante un grupo de eruditos, no son aconsejables.

¿Sabías que puedes entrenarte para manejar la velocidad de habla?

Alcanzar una comunicación efectiva a través de la voz puede ser una herramienta para que logres grandes éxitos. Sobre todo, si tu trabajo es persuadir, vender o lograr convencer a quienes te escuchan.

La velocidad de habla, el tono que utilizas y todo lo referente al ritmo del discurso no es siempre igual. Una de las cosas que debes aprender es a identificar a tu público ¿Quiénes son aquellos que te van a escuchar? ¿Qué esperas lograr de ellos?

Toda tu atención debe estar colocada en quienes te escuchan. Esto requiere entrenamiento. El uso de la voz y cómo estructuras tu discurso estará, siempre, vinculado a los oyentes.

De esta forma, aprenderás a manejar la velocidad de habla. Las 130 a 170 palabras por minuto es una indicación que tú deberás adaptar de acuerdo con tus objetivos.

Otra habilidad que estará en juego es cómo interpretas la receptividad de tu mensaje. Una comunicación efectiva incluye saber reconocer las reacciones de tu audiencia. Existe una comunicación no verbal, mientras tú hablas. Ella te dirá cómo están recibiendo el mensaje. Si tienes que subir o bajar la intensidad de tu voz. Si la velocidad de habla es la adecuada o debes modificarla.

Como puedes ver, la voz es la herramienta de comunicación por excelencia y persuadir a través de ella requiere entrenamiento.

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