Cómo comunicar tu mensaje para vender más

Una de las bases de vender es la comunicación con eficacia y aquí, la voz es nuestra principal aliada. El consumidor compra aquello que conoce, que le genera más confianza y cuyo precio cree que está acorde a lo que espera recibir. Es lógico pensar que ante esta situación alguien que quiera vender su producto o servicio, debe darse a conocer, transmitir seguridad y saber exponer al cliente todas las ventajas de su oferta frente a la competencia. 

Aquí no solo entra tu marca en sí, lo qué vendes, tus precios, tu competencia, incluso el calendario (si son fechas señaladas, por ejemplo), también y, si cabe, más importante hay que tener en cuenta la comunicación efectiva. 

Aquí hablamos básicamente la piedra angular del éxito empresarial, y la voz juega un papel crucial en cómo nos conectamos con nuestros clientes. Pero… ¿Estás seguro de que utilizas tu voz de manera correcta y estratégica para convencer y persuadir a tus clientes? ¿Sabes si la modulación es la correcta? Incluso… ¿el tono, la dicción, las pausas…? 

Un tono de voz único

Cada marca tiene una personalidad única y, por tanto, tu tono de voz debe reflejarla. Antes de comunicarte con tus clientes debes identificar el tono que mejor se alinee con los valores e identidad de tu empresa. Ya puede ser amigable, profesional o innovador: tu tono de voz debe resonar auténticamente con tu audiencia. Piensa que tiene que ser casi una de las insignias de tu marca. 

Adapta tu voz

Adaptar tu voz al canal de comunicación que estás empleando es clave. No es lo mismo una llamada, que un vídeo, que una reunión presencial. 

Por ejemplo, en plataformas sociales se suele establecer una conexión más cercana y personal. Cuanto más conozca el cliente sobre la marca y su historia, mayor confianza tendrá sobre la misma. 

Claridad y concisión

La claridad es esencial. Hay que evitar jerga innecesaria y utilizar un lenguaje claro y conciso. Esto último también es fundamental, sobre todo, cuando se trata de captar la atención de tus clientes.

Piensa que si enredas mucho en tu comunicación, te pierdes, con idas y venidas y no aterrizas al meollo de la cuestión, tu mensaje puede acabar perdiéndose y no terminar siendo claro para el cliente. Este, por su parte, puede acabar algo confuso y, finalmente, no materializar su compra, porque no ha resuelto todas sus dudas. 

Utiliza la emoción en tu voz 

Huelga decir que la voz tiene la capacidad de transmitir emociones de manera único. Esto es algo que se puede aprovechar para conectar emocionalmente con tus clientes. Ya sea entusiasmo al presentar una nueva oferta o empatía al abordar sus necesidades.  

Si infundes emoción en tu voz y transmites con ella pasión por lo haces, conseguirás convencer a tus clientes y establecer una conexión más profunda. 

El ritmo y la entonación

Una de las peores cosas que te puede suceder es que tu mensaje se vuelva monótono. Procura siempre variar el ritmo y la entonación para mantener el interés de tus clientes. 

Una vez monótona o sin cambios en el tono o en la entonación puede llevar, lo más seguro, a la pérdida de atención. 

Por su parte, una variación cuidadosa puede destacar puntos clave y crear un impacto más duradero. 

Escucha y responde

La comunicación nunca es unidireccional. Hay que escuchar activamente a nuestros clientes y, siempre, responder con empatía. 

Esto no cambia dependiendo de la plataforma en la que se desarrolle la comunicación: ya sea si es cara a cara, a través del teléfono, por email, etc. Una buena respuesta puede suponer muchas veces la decisión final que lleve al cliente a comprar. 

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