Cómo hacer una presentación impactante

Cómo preparar una presentación

Si bien la improvisación también puede ser considerada como arte, cuando se trata de hacer una presentación, conviene practicar, ensayar y estudiarla tantas veces sea una necesario. Es esencial si se quiere captar la atención de la audiencia y dejar, sobre todo, una impresión duradera. 

Aunque la preparación puede parecer excesiva, equilibrar la práctica con un toque de espontaneidad puede hacer que tu discurso sea memorable sin parecer robótico. Ahora bien, la pregunta es casi necesaria: ¿cómo puedo ensayar para que me salga bien? ¿qué ocurre si, pese a la práctica, me pongo nervioso o nerviosa? Veamos, a continuación, algunas claves y trucos que podrán ser de ayuda a la hora de preparar una presentación.

La clave del éxito: práctica y más práctica

Seguramente, si hablamos de presentaciones impactantes, uno de los tres primeros nombres que se nos venga a la cabeza sea Steve Jobs. Ensayaba cada palabra, paso y demostración una y otra vez. Este nivel de preparación es lo que hacía que sus presentaciones parecieran espontáneas y naturales. La práctica no solo ayuda a reducir el pánico, sino que también aumenta la confianza.

Para convertirte en un orador excelente, debes comprometerte a un nivel de práctica excepcional. Considera el ejemplo de Jill Bolte Taylor, quien ensayó su charla TED de 18 minutos unas 200 veces. Este tipo de dedicación puede parecer intimidante, pero incorporar la práctica en tu rutina diaria, como repasar los primeros minutos de tu presentación mientras conduces, puede ayudarte a alcanzar tu objetivo sin abrumarte.

Domina los primeros y últimos minutos

Los primeros dos minutos de tu presentación establecen el tono y captan la atención de tu audiencia. Los últimos dos minutos son cruciales para dejar una impresión duradera. Es importante asegurarse de que estas partes sean sólidas y memorables.

Practica estas secciones repetidamente hasta que te sientas seguro y natural. La introducción prepara el escenario para el resto de tu presentación y la conclusión refuerza los puntos clave y deja a tu audiencia con una sensación positiva.

La importancia de la flexibilidad y la espontaneidad

Si bien es crucial ensayar, también es importante no sonar demasiado ensayado. La comunicación efectiva es tanto un arte como una ciencia. Memorizar cada línea puede hacer que te sientas rígido y poco natural. En su lugar, enfócate en los puntos clave y deja espacio para la espontaneidad. Esto no solo te ayudará a mantener una conexión genuina con tu audiencia, sino que también te permitirá adaptarte a cualquier situación inesperada que pueda surgir durante tu presentación.

Practica bajo estrés

Ensayar bajo condiciones que simulen el estrés real puede ayudarte a manejar mejor la presión durante la presentación. Susan Cain, autora y oradora, practicó su charla TED frente a un pequeño grupo para acostumbrarse a la ansiedad de hablar en público. Esta práctica bajo estrés leve puede prevenir que te bloquees cuando enfrentes niveles más altos de presión.

Los investigadores coinciden en que practicar bajo estrés puede mejorar significativamente tu rendimiento. Al principio, tu cuerpo puede reaccionar con síntomas de estrés, como un ritmo cardíaco elevado y manos sudorosas. Sin embargo, con la práctica, estos síntomas disminuirán y te sentirás más cómodo y seguro frente a una audiencia.

Grabar puede ser una buena idea

Utiliza tu móvil para grabar tus ensayos. Al ver la grabación, podrás identificar hábitos distractores, como moverte demasiado o evitar el contacto visual. También podrás detectar áreas donde parezcas inseguro o te equivoques. Estas son las secciones que debes practicar más. Ver tu presentación desde la perspectiva de la audiencia puede ser revelador y ayudarte a realizar ajustes necesarios para mejorar tu desempeño.

Busca retroalimentación

Pide a un pequeño grupo de personas que te escuchen practicar y que te den su opinión. Incorporar sus sugerencias puede mejorar significativamente tu presentación. John Chambers, ex CEO de Cisco, era conocido por ensayar meticulosamente cada aspecto de sus presentaciones y buscar retroalimentación constante.

La retroalimentación externa es invaluable. Puede que no te des cuenta de ciertos tics nerviosos o áreas de mejora sin la perspectiva de otros. Practicar frente a amigos, familiares o colegas y pedirles su opinión puede proporcionarte información valiosa para ajustar y perfeccionar tu presentación.

Práctica continua

No hay un truco mágico para dar una gran presentación, pero con práctica y dedicación, puedes lograr que tu audiencia quede cautivada. Steve Jobs perfeccionó sus presentaciones a través de un esfuerzo constante y detallado, y tú puedes hacer lo mismo. Dedica tiempo a ensayar antes de tu próxima presentación importante y verás cómo mejora tu confianza y efectividad como orador.

Recuerda que la práctica continua es clave. Incluso los oradores más experimentados siguen practicando y mejorando sus habilidades. No importa cuánto tiempo lleves dando presentaciones, siempre hay espacio para el crecimiento y la mejora.

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