Enrique Vicario - Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación

Durante mis estudios universitarios, así como a lo largo de mi trayectoria profesional siempre había sido consciente de que tenía un hándicap a la hora de expresarme en público. Se trataba de una carencia que limitaba mi desarrollo profesional y que me provocaba resistencias e inseguridades a la hora de encarar nuevos proyectos.

Después de estar 12 años trabajando delante de un ordenador, sin apenas usar la voz, el proyecto en el que estoy involucrado me exige dar formación a través de multiconferencia en sesiones largas y muchas veces de manera consecutiva.

 La falta de entrenamiento en el uso de la voz me provocó en las primeras sesiones afonías y falta de confianza. Fue entonces cuando decidí dejar de quejarme y dar el paso para superar esta limitación.  Para ello considero que lo más adecuado es ponerse en manos de un profesional. 

Buscando referencias, encontré a Marta Pinillos. Desde el minuto 1, Marta me diagnosticó los aspectos que tenía que trabajar y se puso manos a la obra para enseñarme una serie de herramientas con las que en pocas sesiones perdí el miedo al uso de la voz y comencé a disfrutar de la experiencia que supone el uso de la voz y sus diferentes registros, no solamente en el plano profesional sino también en mi relación con las personas que me rodean.

Marta te aporta grandes dosis de ilusión y de material personalizado para trabajar en los puntos en los que debes mejorar. Su atención individualizada, incluso fuera de la consulta a horas extravagantes hace que te sientas acompañado en todo el proceso.

El trabajo de la voz exige trabajo y práctica por parte de uno mismo fuera de la consulta, sin embargo, Marta con su cariño, sinceridad y dedicación te enseña a desarrollar ese trabajo y que se trate de algo con lo que estoy disfrutando.