El manejo de la voz,la formación imprescindible que falta en tu currículum

Miguel presentaba un expediente profesional espectacular. No solo había terminado dos licenciaturas con las mejores calificaciones y un postgrado con prácticas en dos de las empresas punteras de su sector, sino que hablaba tres idiomas y conocía perfectamente las nuevas tecnologías y métodos más vanguardistas de posicionamiento y marketing digital.

 

 

Sin embargo, no lograba convencer ni transmitir toda su valía personal en las reuniones, entrevistas y tomas de contacto con instancias superiores para mejorar su puesto de trabajo y evolucionar profesionalmente.

 

Algo fallaba. No era su currículum, de sobra conocido por su empresa y la competencia. Tampoco su presencia, siempre impecable. Ni mucho menos su educación. Miguel era considerado como una persona muy culta de excelentes modales.

 

Con todas esas cualidades, ¿por qué no transmitía seguridad? ¿Por qué no le resultaba más sencillo presentar sus valores en una conversación? ¿Cómo es que la gente se llevaba cierta decepción al conocerle en persona, después de haber escuchado maravillas sobre él y haber leído las magníficas ideas acerca de investigación, desarrollo e innovación que presentaba siempre por escrito?

 

Por fin, Miguel dio con la clave. Algo en lo que nuestro sistema educativo no repara. Algo que pasa inadvertido en teoría, pero que en la práctica marca por completo la diferencia. Algo que la mayoría de gente obvia y da por supuesto sin reparar en las infinitas posibilidades que nos puede aportar su correcta preparación, utilización y mantenimiento: LA VOZ.

 

Tardó en comprenderlo. De nada sirve el conocimiento si no se sabe comunicar en persona. Poco importa la preparación si no se pueden presentar proyectos con convicción y dicción claras. Difícil será alcanzar las más altas metas, profesionales y personales, si nuestro tono de voz, la intensidad, la fluidez y la adecuación del discurso a nuestra audiencia no transmiten seguridad ni convencen a nuestros interlocutores.

 

Miguel se expresaba perfectamente por escrito: ideas concisas, directas, perfecta ortografía, un tipo de letra claro que facilitaba la lectura... Sin embargo, en persona, ocurría todo lo contrario. Su discurso se entrecortaba por miedo a no estar a la altura, confundía ser educado con hablar en un volumen de voz bajo "para no molestar" y, como consecuencia, no articulaba con total claridad. Resultado: decepción. Falta de atención por parte de compañeros, ejecutivos y clientes. Limitaciones en su trabajo y en su vida diaria por no cuidar su principal herramienta de comunicación.

 

La voz es un valor muy personal. Un elemento que nos define y marca la diferencia en todo momento. Por muy bien que alguien se exprese por escrito, tendrá que hablar para conseguir sus objetivos, desde los más cotidianos a los mayores logros empresariales. Y de la misma forma que la redacción se puede trabajar y mejorar gracias a la lectura, el vocabulario, los ejercicios y la práctica, la voz y la comunicación oral requieren aprendizaje, entrenamiento y constancia.

 

Ahora Miguel es consciente de que con la voz comunicamos más allá de las palabras, y de que gracias a ella convencemos, disuadimos, motivamos y podemos transmitir todo lo que valemos y sentimos en cada momento. Y de que el mejor marketing que podemos tener es nuestra propia voz.

 

Gracias a su coach    de alto rendimiento vocal, Miguel está aprendiendo a conocer su voz, a adecuarla a cada situación, a prevenir afonías, a articular correctamente haciendo hincapié en los sonidos de mayor dificultad, y a expresarse con total fluidez. Y, por todo ello, a convertirse en un auténtico comunicador. A rellenar de forma efectiva la parte esencial que faltaba en su currículum y a convencer con sus ideas siempre que se requiera de su presencia. Sus perspectivas profesionales por fin están a la altura de su formación. Y todo por sacar el máximo partido a aquello a lo que no se suele prestar atención, pero que es de vital importancia para destacar: la voz.