La voz,un instrumento por descubrir

La voz,un instrumento por descubrir

DESESPERACIÓN. Es la palabra que define la situación que muchas personas viven hoy en día. No son pocos los casos de gente que cada mañana sale al mundo en busca de una oportunidad, un trabajo que pueda llenar ese espacio vacío que ocupan la vida laboral y la economía de un hogar.

DESESPERACIÓN. Es la palabra que define la situación que muchas personas viven hoy en día. No son pocos los casos de gente que cada mañana sale al mundo en busca de una oportunidad, un trabajo que pueda llenar ese espacio vacío que ocupan la vida laboral y la economía de un hogar.

Sobra decir que para cualquier posición es necesaria una preparación y una cualificación acorde a las expectativas que se requieren. Pero no está de más apuntar, que existe una característica única en el ser humano que suele quedar relegada a un último plano y que juega un papel mucho más importante del que pensamos en este y otros ámbitos: la voz

Más adelante hablaremos de la importancia de controlarla para desempeñar nuestro trabajo de la mejor forma posible. Pero para llegar hasta este punto, primero hay que tener una ocupación laboral. Esto nos devuelve al comienzo de nuestro relato: la búsqueda de empleo.

Dentro de este tedioso y eterno proceso existe un paso fundamental que puede marcar la diferencia entre permanecer o salir de la lista de desempleados. Este proceso no es otro que la entrevista de trabajo.

Enfrentarse cara a cara a la persona que va a decidir sobre tu futuro, que puede cambiar tu vida para mejor, es un momento realmente importante que puede provocar una gran tensión.

Esos nervios pueden traicionarnos y ser los culpables de desperdiciar una oportunidad tan importante. Aunque sentirlos es algo completamente normal, sí es posible camuflarlos y que no lleguen hasta nuestro interlocutor.

El sudor, los temblores o la mirada perdida pueden ser un síntoma de nerviosismo, pero donde realmente se pueden transmitir es a través de la voz.

Una buena reacción durante este proceso puede ser definitiva, y la voz juega un papel fundamental en ese proceso. Un buen razonamiento en una voz desatinada, jamás calará sobre nuestro interlocutor y el mensaje se diluirá en el aire sin lograr trascendencia alguna. En cambio, un discurso bien armado sobre un vehículo (nuestra voz) apropiado, puede llevarnos a conseguir ‘vender un peine a un calvo’. 

Si los nervios se apoderan de nosotros pueden afectar a nuestra voz de una forma muy significativa que nos delataría y dejaría al descubierto todas nuestras inseguridades. Y no sólo eso, sino que nuestro interlocutor verá su atención completamente desviada hacia nuestro estado de ánimo y el mensaje pasará completamente inadvertido.

Algunos de estos síntomas que dejarían al descubierto este disturbio emocional serían el titubeo, la rapidez al hablar, un tono más agudo de lo normal o el tartamudeo. Este conjunto de reacciones humanas tan comprensibles, pueden ser corregidas. Si aislamos  estas sensaciones, podremos aprovechar al máximo nuestro potencial y triunfar en cualquier ámbito.

Exprimir todas las posibilidades de nuestro instrumento vocal no sólo hará que nuestro mensaje cale en profundidad, sino que atraerá toda la atención de una audiencia que podría quedar ‘hechizada’ con nuestras palabras.

Ese ‘encanto’ puede ser el responsable de que consigamos el trabajo de nuestros sueños pero también puede llevarnos a tocar el cielo dentro de nuestra posición laboral. Tan sólo tenemos que imaginarnos a un comercial, un abogado, un profesor, un periodista, un empresario, economista…. Puedes pensar en cualquier profesión en la que sea necesaria la comunicación oral para desempeñar una función. Puedo asegurarte que si estos profesionales consiguen dominar su voz de forma correcta, los éxitos que pueden lograr son inimaginables.

Es muy común que en España se lleven a cabo estudios designados a mejorar la comunicación no verbal, aprender a leer los gestos de quien tenemos enfrente, saber transmitir con nuestro cuerpo…. Pero ¿qué pasa cuando abrimos la boca? ¿Quién nos enseña a manejar nuestra voz de forma adecuada? ¿Cómo podemos sacarle el máximo partido? ¿Pensamos que es suficiente con hablar? ¿Debemos usar nuestra voz de la misma forma cuando estamos entre amigos que en una reunión de trabajo? Si tenemos que leer un texto ante un público ¿hay alguna diferencia entre unas partes y otras? Son muchas preguntas que nadie nos ha sabido responder durante mucho tiempo.

Hoy en día podemos decir que SÍ, que podemos llegar a perfeccionar nuestra voz de una forma que jamás hubiéramos imaginado para llegar a lograr éxitos que estaban muy lejos de nuestra imaginación.

Con la ayuda de un profesional no sólo se pueden corregir los problemas que suponen una traba a la hora de expresarnos oralmente, también se pueden alcanzar un sinfín de metas que creíamos fuera de nuestro alcance.

Si nos situamos en un caso práctico en el que cualquier profesional requiera convencer, persuadir o simplemente captar la atención de una o varias personas será necesaria una expresión seria y creíble. Puede tratarse de una conferencia, una clase, una ponencia ante un

jurado o simplemente una entrevista de trabajo. En esta situación, es necesaria una voz especial destinada a lograr este objetivo.

En este caso que planteamos, buscaríamos lo que se denomina como ‘consonantear’. Si centramos nuestro discurso en las consonantes de cada palabra, conseguiremos un efecto de aplomo y credibilidad. También deberíamos encontrar un tono de voz grave, con el que captaríamos la atención de nuestros oyentes y transmitiríamos un mayor rigor en nuestro mensaje. El añadir una modulación adecuada, un juego con las pausas y la tonalidad, haremos que nuestras palabras sean contundentes y lograremos convencer y hacer mucho más creíble nuestro texto. Otra de las claves se encuentra en la respiración. Si controlamos este acto tan espontaneo, lograremos un ritmo adecuado y una voz firme que evitará que se transmitan los nervios de la situación. Uniendo estas técnicas a un uso de la emoción y la intención acoplada a cada palabra, llegaríamos a un calado mucho más profundo de nuestro mensaje.

Sabemos que juntar todas estas técnicas puede resultar complicado. Pero si logramos interiorizar estos conceptos y alcanzar la naturalidad en este proceso, conseguiremos objetivos que hasta ahora parecían imposibles. Y es que los códigos de credibilidad y confianza se dan cuando conseguimos la naturalidad en su estado puro. 

Este caso que os contamos no es más que un ejemplo. Un profesional de la comunicación oral puede diagnosticar cada situación y aplicar las técnicas necesarias con el único propósito de alcanzar el éxito basado en el instrumento de la voz.   

 

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