La voz como herramienta de trabajo

La voz como herramienta de trabajo

Un actor no actúa sin su voz, un orador no convence si su entonación no es la adecuada, un docente no puede dar sus clases sin hablar, los teleoperadores no venden sin aprovechar al máximo su voz, los camareros no llegan a sus clientes. Y así con cualquier ejemplo que se te pueda ocurrir.

Un actor no actúa sin su voz, un orador no convence si su entonación no es la adecuada, un docente no puede dar sus clases sin hablar, los teleoperadores no venden sin aprovechar al máximo su voz, los camareros no llegan a sus clientes. Y así con cualquier ejemplo que se te pueda ocurrir.

Recuerdo la primera vez que tuve que hablar en público. Los nervios eran máximos. Los demás alumnos, aunque los conocía de hacía mucho tiempo, parecía que me estaban observando como intentando buscar los defectos de mi exposición. El profesor me miraba con su particular seriedad. Llevaba bien preparado el discurso, pero nadie me había preparado para hablar de él ante tantas personas.

Lo primero que pude apreciar en ese momento, y notaron los demás, fue mi voz temblorosa. Y es que aunque temblaba en todo el cuerpo, esto a penas se notaba. Solo era mi voz la que me delataba. Conforme iba avanzando la exposición, y veía que no pasaba nada, mi confianza se iba reforzando y mi voz volvía a la normalidad. Aunque esto ya fue casi hacia el final.

Posteriormente venían los aplausos de mis compañeros de clase y la exposición de una nueva alumna, la cual tendría los mismos miedos que yo. Aunque mi trabajo fue perfecto, mi nota fue un 7 porque no supe transmitirlo como debería.

Con el paso del tiempo descubrí que nuestros miedos son infundados y, aunque no lo queramos, nuestro cuerpo nos delata. Por eso es importante relajarse, aprovechar la voz a favor y disfrutar de cada momento. Sobre todo a nivel profesional, cuando esto es todavía mucho más importante, y especialmente cuando la voz ya no es solo un recurso sino también una herramienta de trabajo.

Una teleoperadora que cuida su voz y es capaz de transmitir la “sonrisa telefónica” a los que están tras el teléfono venderá mucho más que otra que simplemente se dedica a comunicar las ventajas del producto a sus potenciales clientes porque sabrá llegar mucho mejor a cada persona. Un actor que no solo recuerda su diálogo sino que sabe interpretarlo a la perfección convencerá mucho más que uno que simplemente se dedica a hablar. Tu éxito profesional, si te fijas, depende de en gran parte de tu voz.

¿Sabes la cantidad de veces que tienen que recurrir a su voz los profesionales con los que te topas diariamente? ¿Sabes cuánto usaban la voz tus profesores del colegio que te daban clases a ti? Intenta imaginarte una jornada laboral de esa persona, ponte en su piel, visualiza cada escena de su vida diaria y cuenta las veces que tiene que recurrir a su voz. Te sorprende, ¿verdad?

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