La magia de la voz en la comunicación

La magia de la voz en la comunicación

“La voz es el vehículo de la belleza”. La certeza de esta afirmación se queda muy corta para definir algo tan importante. Una capacidad humana con diversos matices y capaz de llegar tan lejos, que rara vez caemos en cómo pueden cambiar las cosas con tan solo una palabra.

“La voz es el vehículo de la belleza”. La certeza de esta afirmación se queda muy corta para definir algo tan importante. Una capacidad humana con diversos matices y capaz de llegar tan lejos, que rara vez caemos en cómo pueden cambiar las cosas con tan solo una palabra.

La magia de la voz puede acariciar rincones del alma, movilizar naciones enteras, convencer a millones de personas desde un sofá o arrancar las carcajadas más sinceras.

Y si podemos alcanzar logros como estos, ¿somos realmente conscientes de nuestro poder? ¿cuidamos nuestra voz como realmente se merece? ¿le hemos sacado todo el partido posible?

Ante estas preguntas puedo decirte casi con total seguridad que la respuesta es NO. Son muy pocos los que han descubierto hasta donde pueden llegar sacando el máximo rendimiento a su voz. Pero te aseguro, que los que lo han conseguido han abierto las puertas de un mundo con un sinfín de posibilidades que sin duda les ha ayudado a llegar hasta donde están hoy en día.

Si te hablo, por ejemplo, de Barack Obama, entenderás lo que te acabo de decir. No vamos a decir que un presidente de EEUU haya vencido en las urnas gracias a su instrumento vocal, pero te podemos asegurar que no te imaginas la cantidad de simpatizantes que ha conseguido gracias al control sobre su oratoria. Una figura que busque convencer o atraer, necesita utilizar todo el potencial que le puede ofrecer su voz. Hemos sido testigos de grandes mensajes creados por mentes muy potentes que no han logrado NADA debido a la falta de capacidad de comunicación oral.

La historia nos ha dejado casos menos agradables pero no por ello menos exitosos en su labor de liderazgo. Hitler o Hugo Chávez son otros dos ejemplos claros de jefes que lograron atraer a millones de seguidores gracias a su instrumento vocal y a un sistema de propaganda cuyo vehículo fue una oratoria impecable. Unas voces que tenían como objetivo conseguir el apoyo de un pueblo a través de métodos muy cuestionables pero que llegaron a alzarse con la victoria.

Si miramos hacia otros ámbitos podemos comprobar el éxito de empresarios que consiguieron imprimir un sello único sobre una marca. Es el ejemplo de Steve Jobs y su labor en Apple. Además de ser un magnate del sector informático, supo llevar a la compañía a lo más alto utilizando un canal como su voz para convertir una empresa en algo más que un simple negocio para transformarlo en un “objeto esencial” para millones de usuarios.

Y es que cada uno tenemos una voz única y personal. No existe otra en el mundo como la tuya. Es el reflejo de nuestra personalidad. Un tesoro en forma de joya para nuestros oídos que necesita ser pulido.

Cualquier profesional que necesite su voz para ejercer, debería tener en cuenta que se trata de un instrumento que debe ser trabajado y aprovechado al máximo. El hecho de tener la capacidad física de poder hablar no conlleva un conocimiento del uso de la voz. Por ello, para poder subir un peldaño más que nos acerque a la perfección en nuestra labor diaria, necesitamos moldear, cuidar y trabajar sobre ella de la mano de un profesional. Así de sencillo y así de olvidado a la vez.    

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