Departamento de comunicación, el ‘hermano pobre’ dentro de la empresa

Departamento de comunicación, el ‘hermano pobre’ dentro de la empresa

Resulta realmente molesto escuchar el telefonillo de casa, retirar la sartén del fuego, dejar el cepillo de dientes lleno de pasta o simplemente levantarte del sofá para salir corriendo y escuchar la siguiente respuesta al otro lado del interfono:

‘Buenos días, le llamo de la empresa XXXX, quisiera saber si está interesado en comprar una nueva enciclopedia, aspiradora, plancha, maquillaje……’

Resulta realmente molesto escuchar el telefonillo de casa, retirar la sartén del fuego, dejar el cepillo de dientes lleno de pasta o simplemente levantarte del sofá para salir corriendo y escuchar la siguiente respuesta al otro lado del interfono:

‘Buenos días, le llamo de la empresa XXXX, quisiera saber si está interesado en comprar una nueva enciclopedia, aspiradora, plancha, maquillaje……’

Ante esta situación hay dos respuestas posibles:

a) No me interesa nada (y cuelgo inmediatamente)

b) Siento compasión por el pobre vendedor y abro la puerta para que me muestre un interminable catálogo

Todos hemos vivido un momento similar alguna vez en nuestra vida y la mayoría suelen terminar despechando al comercial y mandándole por donde ha venido.

Si para nosotros resulta incómodo, no cabe duda de que para el profesional que llama de puerta en puerta cargado con todos sus bártulos, es aún más terrible verse rechazado en el 95% por ciento de las casas.

Este será probablemente el ejemplo más gráfico de todos los que podemos poner, pero ilustra muy bien algo que ocurre en la mayoría de las empresas, y es que hay un elemento que no está funcionando en esa relación.

Y la base del problema se encuentra en la COMUNICACIÓN, y en su instrumento principal, la VOZ.            

En el ejemplo de nuestro pobre comercial ocurre un problema tan básico como elemental. La empresa no se ha preocupado de forma adecuada por formar a un profesional cuyo objetivo primordial es persuadir al cliente de que debe adquirir uno de los bienes que está vendiendo. Y ¿cómo se hace esto? (leer unos renglones más arriba) A través de la VOZ.

En nuestro país, a la hora de contratar personal que tenga que tratar cara al público, se ha confiado únicamente en lo que vulgarmente se denomina como ‘don de gentes’. Un extraño ‘regalo divino’ que puede que poseas o puede que no. Y si lo tienes, desde luego no ha sido especialmente ‘educado’.

 Para evitar los portazos en la cara de un comercial, que le cuelguen el teléfono a un tele operador, que los alumnos ignoren a un profesor, que un juez se aburra del abogado y no preste atención a su alegato, que un portavoz haga el ridículo ante los medios de comunicación o que los trabajadores le pierdan el respeto a su jefe durante un discurso, es primordial saber utilizar nuestra VOZ.

Por este motivo, la mayoría de las empresas de forma obligatoria deben reforzar su departamento de comunicación con el apoyo de un profesional cualificado en esta tarea como es el foniatra.

 No es necesario que alguien tenga una lesión en sus cuerdas vocales para acudir a él/ella, su función va mucho más allá de ser ‘el médico de al voz’. Es este profesional el que debería pasar a formar parte de la empresa para conseguir sacar el mayor potencial en el ámbito de la comunicación oral de los trabajadores que tengan que utilizar su voz en mayor o menor medida a la hora de desempeñar su función.

Tu VOZ constituye el 38% del éxito en el impacto del mensaje que quieres lanzar. No hay que acudir a ellos en sólo en caso de lesión. Si necesitas tu voz para trabajar, entonces necesitas un foniatra. 

 

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